El sector empresarial de la UE mejora a pesar de la inflación

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En un año marcado por la tendencia inflacionista, las empresas han ido reservándose fuerzas para afrontar con cierta garantía el final de un ejercicio que ha traído algo de respiro a las arcas financieras de la zona euro. 

Aún con las cifras más duras en años, con picos en nuestro país por encima del 10% en el IPC, el Banco Central Europeo (BCE) ha constato una mejora de la actividad de las empresas en los últimos meses, pese a no ser inmunes a los efectos que la inflación ha ocasionado en su propia economía, sobre todo en las Pymes. 

El BCE ha constatado cómo las firmas están mejorando de forma continua su actividad, si bien su rentabilidad se está viendo lastrada por el alza de los costes de las materias primas en general y de la energía, en particular, así como por un mayor coste de la mano de obra.  

Así lo refleja su última y reciente ‘Encuesta sobre el Acceso a la Financiación de las Empresas’ (SAFE, por sus siglas en inglés), donde el emisor prevé un aumento de la facturación a lo largo de los próximos seis meses que será, eso sí, más moderado que los anteriores. 

La magnitud de los datos se resume en uno sólo: el 93% de compañías que se han visto afectadas por el encarecimiento de las materias primas y de la energía, mientras que un 71% ha afrontado un incremento de los costes laborales en los últimos dos años. 

En este sentido, la falta de mano de obra cualificada llevó a la Comisión Europea (CE) a proponer una estrategia el pasado verano con el fin de agilizar la contratación proveniente de terceros países en el marco de la Unión Europea.

El caso es que, desde la CE se pretende normalizar la política monetaria elevando los tipos oficiales hasta el 2%, que prevén unas condiciones de financiación más estrictas. Un hecho que no repercute, de momento, en los bancos pero que si se espera pueda ocasionar una brecha en el caso de las grandes empresas. 

En este sentido, la última edición de esta encuesta bianual del BCE da pistas sobre como estas empresas se han ido recuperando pese a tener que hacer frente a gastos de producción más elevados. De hecho, la rentabilidad de las compañías se debilitó, y tanto las pymes (-19% neto) como las grandes empresas (-9%) registraron una disminución de los beneficios. 

Por último, hay que tener en cuenta que la volatilidad de los precios del gas que estamos viviendo, dificulta predecir si el pico de la inflación ha llegado ya o se producirá durante los primeros meses del próximo ejercicio. 

Desde la entidad emisora, afirman que muchos trabajadores también han sufrido hasta ahora una gran reducción en sus estándares de vida, por lo que se espera que estos reciban mayores subidas de sueldo en el próximo año y también de cara a 2024 y 2025.  

(Fuente: GD Empresa)

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